La realidad de la carga mental de la seguridad de las mujeres
Por: Natasha Arizmendi
Editado por: Sofia Garcia
Traducido por: Julie Vanegas
Palabras: 581
4 minutos

Los titulares nacionales sobre agresiones sexuales en los campus universitarios han generado indignación, preocupación, fuertes emociones y preguntas sobre nuestra seguridad como estudiantes.
Cuando las noticias informan sobre acusaciones de violencia sexual que involucran a estudiantes universitarios, muchos comenzamos a preguntarnos si realmente estamos alrguna ves a salvo. Los campus son espacios para continuar nuestra educación, formar parte de organizaciones, desarrollar independencia y crear nuevas amistades. Desafortunadamente, para muchas mujeres, estas oportunidades vienen acompañadas de una constante preocupación por su propia seguridad.
Aproximadamente 1 de cada 4 mujeres universitarias reporto haber sufrido una violacion o agresión sexual que involucro fuerza fisica o la incapacidad de dar su consentimiento, segun la Encuesta sobre el Clima Universitario de 2019 de la Association of American Universities.
Esto no quiere decir que los hombres tampoco están expuestos al peligro.
Más bien, muchas mujeres experimentan una carga mental adicional al tener que considerar constantemente su seguridad personal. Para muchas, la seguridad es un factor importante que influye a diario y que suele generar sentimientos de ansiedad, estrés y depresión.
Influye en decisiones y acciones, cómo elegir la ruta más segura, donde estacionarse, compartir la ubicación, revisar el asiento trasero del auto, cubrir la bebida o decidir si asistir a un evento social. Preocupaciones como estas se han vuelto tan automaticas que las mujeres apenas las notan. Por lo tanto, la preocupación por la seguridad de las mujeres no desaparecerá simplemente cuando termine el revuelvo en las noticias nacionales.
Tomar medidas de precaución aumenta considerablemente la carga mental de los estudiantes universitarios, quienes ya intentan equilibrar los estudios, la salud personal, las relaciones y el desarrollo profesional. Quizas lo mas preocupante es que muchas de estas preocupaciones se han normalizado. Compartir la ubicación antes de salir, cubrir una bebida o fingir estar hablando por teléfono suelen verse como comportamientos comunes, en lugar de señales de que muchas mujeres se han adaptado a vivir con una constante conciencia y preocupación por su seguridad. Las personas no se dan cuenta de que estos comportamientos cotidianos en realidad implican que las mujeres se adaptan a los peligros que las rodean.
Además, la seguridad no debería ser una responsabilidad adicional que los estudiantes tengan que gestionar constantemente. En realidad, ningun campus puede eliminar por completo los delitos. Sin embargo, conocer y estar informados sobre los recursos disponibles para apoyar la seguridad de los estudiantes, así como encontrar maneras de manejar la ansiedad y estrés, puede ayudar a alcanzar una mayor tranquilidad.
Recursos como el Departamento de Policía de la Universidad de Towson, los servicios SafeWalk y Saferide, las alertas de emergencia por mensaje de texto, la aplicación Safe Mobility, los teléfonos de emergencia con luz azul y la educación para la prevención del delito pueden ayudar a lot estudiantes a sentirse más seguros y mejor preparados.
Los estudiantes que experimentan violencia sexual tambien tienen acceso al Centro de Conseejria de la Universidad de Towson, al Centro de Salud, a Student Outreach and Support (SOS) y a los recursos de Titulo IX. Tambien existen recursos de apoyo fuera del campus: The Rape, Abuse & Incest National Network (RAINN) opera la Linea Nacional de Atencion para Agresiones Sexuales, disponible en el 1-800-656-HOPE. Los sobrevivientes también pueden comunicarse con la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica al 1-800-799-Safe.
En general, la carga mental que experimentan las mujeres es mucho más profunda de lo que uno podría imaginar. Las medidas de precaucion que toman para mantenerse seguras apenas representan una parte del impacto emocional que deben enfrentar la violencia sexual. Se necesita una cantidad considerable de energía mental para calcular inconscientemente cada decisión que toman día a día.
Cada una de estas decisiones pueden parecer insignificantes por sí solas, pero juntas se convierten en otra responsabilidad que forma parte del día a día.
A diferencia de las tareas o los exámenes, esta carga mental no tiene fecha límite ni un final. La preocupación por la seguridad de las mujeres no desaparecerá simplemente cuando termine el revuelo en las noticias nacionales. La realidad es que esto acompaña a muchas mujeres durante el resto de sus vidas.





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